Crecer sin infraestructura…Agudiza crisis del sistema de comercialización

2017-03-13


Henry Vanegas A. Gerente General FENALCE

 

Desde tiempos remotos sabemos que el problema no es producir… es comercializar. Y esta verdad de a puño sigue vigente en los cultivos agroalimentarios, llamase maíz, frijol, arroz, papa o yuca, que son productos básicos de la cultura gastronómica en nuestro país.

 

En cereales y leguminosas, crecer en área y en productividad agudiza aún más los problemas de comercialización, porque no tenemos infraestructura de secamiento y almacenamiento. Y así cosechemos en tiempo seco, no tenemos donde almacenar el grano que producimos.

 

El maíz, el frijol, la soya, la cebada, el trigo, la avena, la arveja no tienen por qué ser perecederos, si los cosechamos secos o si los secamos y almacenamos con una humedad de almacenamiento seguro no tenemos porqué salir apurados a vender todo y todos al mismo tiempo. Pero, para almacenar hay que secar y para secar hay que pre-limpiar, y carecemos de esa infraestructura productiva básica, tanto a nivel de finca como a nivel de región.

 

Esta situación se ha hecho evidente en la actual cosecha del maíz amarillo dentro del Plan Colombia Siembra. El gobierno nos invitó a crecer en áreas y productividad para sustituir importaciones y tener seguridad alimentaria. El gremio con sus agricultores aceptó el reto, tenemos un mercado deficitario,  no excedentario, por lo cual nos registramos ante el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, debíamos estar ubicados en las áreas más indicadas para maíz –según la UPRA- , y nos comprometimos a crecer un 50% del área nueva en los llanos y un 50% en el resto del país.

 

Cumplimos, pero al no haber seguimiento Estatal, infraestructura productiva, ni secadoras, ni previsión en aspectos de comercialización, ni suficiente cobertura en manejo del riesgo, en esa misma proporción del crecimiento en áreas se presentaron los problemas de comercialización: 67.000 toneladas en los llanos orientales y 60.000 toneladas en el resto del país, sin comprador a la vista…porque el consumo humano no absorbe en los volúmenes y tiempos con que se cosecha y porque la industria está dedicada a traer el contingente de maíz a cero arancel del TLC con Estados Unidos. La crisis empeora aún más, cuando al salir el productor nacional con su cosecha de maíz, encuentra todos los espacios copados con maíz importado y sin dónde almacenar. Esa situación fue más notoria en zonas tradicionalmente arroceras, como los Llanos y el Tolima, donde al salir la cosecha de maíz ya la infraestructura de almacenamiento estaba llena con inventarios de arroz

 

Analizando una misma región como los llanos, la situación fue y sigue siendo mucho más grave en el Ariari que en la Altillanura, a pesar de tener cantidades similares de maíz por comercializar (30.000 y 37.000 t, respectivamente). La región del Ariari conformada por pequeños y medianos productores del piedemonte no tiene la infraestructura de almacenamiento ni el músculo financiero para aguantar… construir la infraestructura requerida y llegar a ser competitivos en un futuro, implica no solo la presencia del Estado con bienes públicos, también es clave la asociatividad.

 

El gremio ha sensibilizado al gobierno sobre esta problemática, se han instalado mesas de trabajo, se han verificado las existencias de maíz en las regiones y tan solo existe la promesa de ayudar a gestionar la comercialización de 100.000 t con la industria de alimentos balanceados al mismo precio que el importado; estudiar con comercio la posición arancelaria para maíz amarillo de consumo humano y las coberturas dependen de la adición presupuestal. Hay expectativas con una línea de crédito subsidiada para manejo de inventarios a través de Finagro, garantía FAG para repos sobre CDM y para contratos forward con anticipo a través de la Bolsa Mercantil; pero, sigue sin concretarse la venta de los volúmenes represados, los precios deprimidos y el agricultor endeudándose cada vez más. El panorama es desesperanzador, los productores prefieren entregar su maíz  a precios ruinosos que ponerse a esperar un ajuste al precio, un subsidio al almacenamiento, un apoyo al transporte o que algo vaya a mejorar con el Ministro actual.

 

Nos ponen a competir con maíz al mismo precio que el importado sin contemplar el costo - país: tenemos combustibles más costosos que los países con que competimos y por lo tanto los costos de preparación, mecanización y riego son mayores; tenemos una alta dependencia en semillas importadas costosas porque no hay investigación en el país; fertilizantes e insumos más caros que los países vecinos; la mano de obra escasea cada día en el campo pero aún no ha habido un decido apoyo a la mecanización, el flete interno por carretera sale más costoso que el flete marítimo internacional, no hay asistencia técnica para un mayor crecimiento en productividad; los intereses y el costo del dinero es mayor aquí que en el exterior, no hay bienes públicos ni infraestructura productiva en secamiento, ni centros de acopio, ni una red de comercialización al servicio del productor. No hay suficiente cobertura del crédito ni de instrumentos de manejo del riesgo (coberturas de precio, cobertura cambiaria, seguros de cosecha). Así es muy inequitativo competir.

 

Mientras no tengamos una política agroalimentaria de largo aliento vamos a seguir con la incertidumbre al momento de invertir. El gremio debe orientar al agricultor y por eso, en esta ocasión hace un llamado a la prudencia, a que hagamos bien las cuentas antes de tomar la decisión de sembrar, en especial maíz amarillo. Cuánto dinero estamos invirtiendo y cuantas toneladas estamos produciendo, para tener este dividendo como indicador del precio al que nos sale producir una tonelada de maíz. Tenemos como referente el precio del maíz importado Grado 2, así el nuestro sea de mejor calidad. Si en nuestras condiciones particulares de producción no somos capaz de producir la tonelada de maíz al mismo precio del importado, no vamos a poder salvar la inversión, estamos fuera de competencia y así lo mejor es no sembrar. Salvo aquellas excepciones donde se atienda un nicho de mercado especifico, sea para autoconsumo o tenga la opción de transformar en un producto de mayor valor al consumidor final.

 

FENALCE le ha planteado al Gobierno que el reto de sustituir importaciones, tener seguridad alimentaria o incluso autosuficiencia (soberanía alimentaria) no puede abandonarse al primer obstáculo que se nos presente…en este caso la comercialización, un asunto que desborda lo gremial. Se requiere voluntad y decisión política por parte del gobierno para poner en cintura a todos los actores de la cadena agroalimenticia. Los productores necesitamos a la Industria…pero cómo volvernos atractivos, estratégicos o necesarios para la industria? En estos aspectos  se requiere más gobierno, y no dejarnos a la deriva, a lo que podamos hacer por nuestros propios medios.

 

No estamos del todo solos, ni vamos a desfallecer. La unión hace la fuerza y en estas circunstancias  lo que debemos hacer es defender lo nuestro, unir esfuerzos, para que entre todos podamos fortalecer la institucionalidad gremial que nos representa como cultivadores, porque aún tenemos gremio. En los últimos 25 años, de peores crisis - junto al gremio FENALCE- hemos salido adelante.

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